Donde el dolor florece en misericordia
A veces el dolor nos lleva a lugares que nunca imaginamos… y allí, en medio del silencio, comienza la sanación.
El Viñedo de Raquel no solo fue un espacio donde pude comenzar a sanar después de mi aborto… fue también el lugar donde mi corazón entendió algo que había olvidado: que Dios me ama profundamente.
En medio de mi culpa y mi tristeza, descubrí que Su misericordia es más grande que cualquier error. Que incluso en lo que sentí como mi mayor caída, Él ya había preparado un camino de perdón, amor y restauración.
Hoy camino con un corazón más liviano, sostenida por Su gracia… y con la certeza de que nunca estuve sola





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