top of page
  • Facebook
  • LinkedIn
  • Twitter
  • Pinterest
Buscar

Un vacío que Dios transformó en encuentro

Cuando perdí a mi bebé, me preguntaban: “¿cómo estás?”. Con una sonrisa respondía: “Estamos tristes, pero en paz”… y cuánta mentira había en esa frase. Estaba triste, vacía, abandonada, rota, incompleta… En mi mente solo resonaba: “el embarazo no progresó”.


Cuando me hablaron del Viñedo de Raquel, pude ver una pequeña luz de esperanza entre tanto dolor. Sabía que mi bebé no iba a volver, pero necesitaba encontrar fuerzas para sostener mi fe. Así que, tan pronto llené la inscripción, comenzó mi camino de sanación.


Aquí descubrí que sí soy mamá. Entendí que no estaba sola, que hay cientos de personas pasando por lo mismo y, sobre todo, pude sentir a mi bebé conmigo una vez más.


El camino para aprender a vivir con mi pérdida ha sido extremadamente largo, pero el apoyo que he recibido en este proceso ha sido gracias a este oasis de bendición. Sin ellos, no habría logrado salir del lugar en el que me encontraba.

 
 
 

Comentarios


bottom of page